jueves, 4 de marzo de 2010

El hijo perdido.

Estaba un viejito sentado en un banco de una plaza, cuando un muchacho se sienta a su lado con los pelos tiesos y teñidos de azul, rojo, amarillo y verde. El viejo se queda mirándolo un rato, atónito; hasta que el chaval le dice:
- ¿Qué pasa gilipollas? ¿Qué miras con esa cara? ¿Nunca has hecho una locura en tu vida ?
A lo que el viejo, sin exaltarse, le contesta:
- Sí, una vez me emborraché y me follé a un loro... Y justamente me preguntaba... ¿No serás mi hijo?

9 comentarios:

PICOBUFI dijo...

jajajajajajaa...
me meo...


Saludos y abrazos

juan rafael dijo...

O su nieto.

pcbcarp dijo...

Bueno, todo depende de la edad relativa. Los loros son muy longevos

Kassiopea. dijo...

Jajajaja muy bueno. Eso por maleducado.

Alijodos dijo...

jajajaja que bueno...muy agudo si señor...un abrazo...

Mara Jade Garland dijo...

También tenía alzheimer, ¿verdad?
Últimamente le veo muy centrado en contarnos vivencias que podrían responder a las de un mismo personaje.

¿Acaso está usted escribiendo sus memorias? ¿Es esto autobiográfico? ¿Va a convertir al viejete en un nuevo superhéroe de la blogosfera?

Simple curiosidad, oiga.

Psiko dijo...

Genial XD

Saludos

Silvia_D dijo...

De lo mejor jajaj que panzada de reír!!
Muacksssssss

Marujita Robinson dijo...

Ay, eso del loro se lo dijo una vez mi Manolo a mi Jonatán. Y le metí un zapatillazo en toda la jeta. Por llamar pájaro a mi niño.

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